viernes, 9 de agosto de 2013

Pu.



Me despierto algo incómoda , no es mi almohada. Estoy en mi cuarto pero no  es mi almohada, raro. Me atenaza el pánico como siempre me ocurre en plena oscuridad y decido levantarme a por un poco de luz ¡Pum! dedo roto contra objeto inidentificado en emplazamiento no autorizado. Un momento... oigo tu respiración y cambio varios miles de kilómetros de latitud. No es mi cuarto, es el nuestro.

Mi fobia a la oscuridad se evapora en tu cálida presencia, es un remedio realmente eficaz. Yo, que me creo tan sólida, veo el hilo fluorescente que nos une en plena noche y sólo soy capaz de tirar lo suficiente para ir a hacer pipi, no vaya a ser que se rompa.


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