viernes, 9 de agosto de 2013

Brides les Bains.

Resulta que las abejas no dan tanto miedo y la nieve vale su peso en oro. Que la lluvia y el sol son de interés nacional, pero ni rastro del arcoiris. El arcoiris ha sido más listo y se ha quedado en casa con mami.

Resulta que el tiempo adquiere un sentido hasta ahora totalmente desconocido, así como el color verde. La vida se mide de veinte en veinte minutos (más bien diecisiete) y las uñas crecen cual árbol menoa custodiando un precioso tesoro. El universo sonríe desdentado sobre los picos mas altos de La Vanoise y el resto paseamos nuestra insignificancia con orgullo y cansancio por la única calle de un pueblo cualquiera de los Alpes.

Las flores no se compran, ¡se disfrutan! y salir de casa es protagonizar una película de gran presupuesto sobre el mejor de los escenarios. La gente desayuna "bonjours" con extra de sonrisa amigable. La dieta es estricta pero las aceras son anchas.

Resulta que era cierto, tus elecciones pueden sólo regirse por la caprichosa voluntad de tus designios y la felicidad gobierna ciertas tierras con manga muy ancha.Te dan un hilo, incluso te dejan elegir el color y unas bonitas tijeras (porsiacasovaya) y dibujas. Dibujas con las manos, libertad y mucho dinero. Para comprar cualquier cosa. Cualquier cosa excepto: polvos flu, trasladores, escobas voladoras, aviones todolorápidoqueyonecesito, puertas interestelares, giratiempos o en definitiva cualquier cosa con la que poder ir a casa...


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