martes, 11 de marzo de 2014
miércoles, 5 de febrero de 2014
La vida se ríe de mí. Soy débil. Lo
quiero y él me quiere, pero menos. Y cuando se
aleja y lo pierdo de vista al cruzar la esquina, soy incapaz de seguir
andado. Me siento y lloro y me auto-compadezco. Y él
vuelve y me dice, -sólo fue un momento y casi sin darme cuenta pero
ya estoy aquí- y yo me olvido. Del desamparo y el desconsuelo y
sobretodo de la profunda soledad, lo dejo todo en el suelo como una
caquita de perro ilegal y poco cívica.
- Haz de tripas corazón y
recógela- ya sé que está caliente, que huele mal, que es una puta
mierda pero... -¡Recógela!
No te das cuenta de que el fantasma de tus
cobardías te sigue, cual Jansel y Gretel, guiado por las miguitas
que le dejas.
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