sábado, 26 de junio de 2010

La petite mort.

       No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele.
Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace. Eduardo Galeano.



viernes, 25 de junio de 2010

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            La luna que ilumina mis noches es grande y redonda como las posaderas de un gran vaso sin pudor, mostrándonoslo todo. Está perfectamente sujeta allí arriba, os lo aseguro, como un botón de plata bien cosido a mi camiseta de dormir favorita, la más oscura.