domingo, 16 de mayo de 2010

Siemprevivas.

Es justo como me temía, ¡no estarás sola!.
Nadie mencionó el frío intenso, el de por las noches, vacías, ni mucho menos las pesadillas. Los dolores de cabeza, la sensación de profunda soledad. Nadie habló de los delirios como este, a causa del miedo. El miedo a perderme en un laberito infinito de enredos y errores.
Nadie mencionó que cuando estuviera hasta el cuello sólo me quedaría ahogarme. Nada de los escalofríos inesperados  ni del llanto que te coge por sorpresa, en cualquier sitio, dejándote a la interperie.

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