Quizás lo de "acerca del mundo" se me quedó grande. A mi mundo por lo tanto me refiero, egocentrismo o terapia, no muy lejos lo uno de lo otro. Mis pareceres acerca de esta vida y este mundo (véase aclaración anterior) son un montón, aunque no tantos. Mi definición de las circunstancias en este preciso instante es la siguiente:
Para empezar me juzgo y me encuentro definida en un par de buenos defectos, lo hago desde hace algún tiempo. Me arranco varios dientes de leche al día, cuando ya se tambalean y me invitan, de un buen tirón. Duele, al principio, pero luego reconforta. Dejo un hueco que tardará en rellenarse.
Me río, a partes iguales, de cosas que jamás me habían hecho gracia. Tengo una comunicación mucha más linda con todo mi cuerpo. Me oigo en los deditos de los pies, resueno en todas partes.
Pienso el triple, ando el triple, me revuelco el triple en el suelo. Me regodeo en los comentarios fáciles, crueles y cariñosos en igual proporción. Me entusiasman los leves rayos de sol, las caprichosas formas que toman las nubes justo cuando no miro.
Mi parecer ante el mundo ha cambiado en general, empezando por crecer. Me brotan hierbajos de las orejas hacia dentro, tocándome la fibra sensible. Brotan las flores por todos sitios, me empañan la vista, sonrojan las calles.
Maduro pero al revés, agarrándome más a las ramas, yéndome por ellas arriba, bien alto.
Tengo el triple de miedos y dudas. Vértigo.
Mi parecer acerca de todo ello es que lo escribo, porque me encanta. Me emborrono y castigo pero me regodeo hasta un punto inimaginable.
El mundo es, a mi parecer, en este instante, magníficamente grande como entelequicamente mi visión de las cosas y así firmemente lo creo.
Ahora todo me parece mucho más... ¿pensable? que no comprensible.
Lejos de traicionarme me reinvento y construyo, con cierto desorden pero con todo el empeño.

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