lunes, 30 de noviembre de 2009

¡Qué grande!

Ya no te espero.
Ya eché abajo ayer mis puertas:
las ventanas bien despiertas
al viento y al aguacero,
a la selva, al sol, al fuego.
Llegarás a casa abierta.


Ya no te espero
Ya estoy regresando solo
De los tiempos venideros
Ya he besado cada plomo
Con que mato y con que muero
Ya sé cuándo, quién y cómo

1 comentario:

  1. Y no hablo de la guerra, sino del enemigo. A veces es la vida, eres tú, a la que no quieres enfrentarte.

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